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23 May 2015

Enrique Conde: "La Administración actúa como si tirase una chuleta a lobos hambrientos"

Notas de prensa

El decano del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Cantabria, Enrique Conde, anuncia «el parón total del sector de la construcción desde enero del 2016» y atisba un «horizonte desierto para los dos próximos años por la falta de inversión». Los concursos de la Administración pública son «bajas temerarias sin excepciones y no se valora más criterio que la oferta económica». En los pliegos –dice– no importa justificar experiencia o número de trabajadores y los sueldos de los ingenieros están por debajo del albañil con la diferencia de que tienen responsabilidad civil y penal.

Los concursos públicos se adjudican en base al único criterio de la oferta más barata"

–¿Qué porcentaje de los concursos son bajas temerarias?

–Hoy por hoy, todas las adjudicaciones de la Administración son bajas temerarias, licitaciones un 10% por debajo de la baja media. Como el presupuesto es inferior al coste real de la ejecución de obra, las empresas adjudicatarias o bien pierden dinero o bajan la calidad o dejan impagos. La Administración nos invita sin pudor a participar en subastas y dobles subastas o subasta con segunda vuelta, en las que las tres empresas con la oferta más baja se disputen la adjudicación presentando una nueva oferta de menor rango económico. La Administración se comporta como si tirase una chuleta a lobos hambrientos, todos van a intentar hacerse con ella. El sector está desesperado.

–¿Es la doble subasta una práctica habitual en España?

–Esta práctica humillante para la profesión no se produce en otras comunidades y, de hecho, desde el Colegio de Ingenieros de Caminos de España permanecen atónitos con que se esté produciendo algo así en la región.

–¿A quiénes perjudican las bajas temerarias?

–En primera instancia, al sector de la construcción y consultoría, ya que los honorarios han bajado más de un 80% desde 2009. Pero, en realidad, las bajas temerarias afectan a toda la ciudadanía porque las obras se hacen con peores materiales, sin planificar, el edificio tendrá un vida útil más corta y el mantenimiento será más caro, lo que se pagará con los impuestos de todos. Pedimos más planificación para los proyectos, algo fundamental para evitar sobrecostes. El ingeniero necesita tiempo para aplicar el ingenio, que es para lo que se ha preparado.

–¿A cuánto ascienden hoy los honorarios de un ingeniero?

–La hora del ingeniero está por debajo de la del albañil, con la diferencia de que el ingeniero tiene responsabilidad civil y penal sobre la obra. Se paga entre seis y ocho euros, como la de un peón, pero la he llegado a ver a tres euros sobre el papel. Antes de la crisis, con cuatro proyectos al año un ingeniero del sector podía vivir bien, mientras que ahora necesitamos hacer treinta proyectos anuales para malvivir. Hacemos mucho más por un precio devaluado.

Las obras dejan cadáveres a su paso: las subcontratas son los grandes impagados"

–¿Qué recogen los pliegos de un concurso de obra pública?

–Generalmente asistimos a subastas cuyos pliegos están vacíos con el único criterio para adjudicar la obra de la oferta económica más baja. No hay que justificar experiencia, disponibilidad de maquinaria, equipo de trabajo, topógrafo, ser una empresa de estructura sólida y con la formación adecuada... Tampoco cuenta que tengas ISO de calidad y medio ambiente. El Gobierno regional subvencionó a las empresas para que obtuvieran sellos de calidad que hoy no son requisito.

–¿Cómo se atisba el año 2016?

–Desde enero vivimos un parón completo del sector y se presenta un horizonte desierto. No hay dinero para invertir. Es una huida hacia adelante y presenciamos multitud de concursos de acreedores. El sector de la construcción y consultoría en Cantabria está KO. Desde el colegio nos hemos dormido años atrás y tenemos que dar soluciones. El Ayuntamiento de Santander es, por ahora, el único organismo que está proyectando trabajos, pero los políticos quieren ver resultados rápido, sin planificar y eso es ‘pan para hoy y hambre para mañana’.

–¿Qué soluciones proponen para impulsar el sector?

–La solución pasa por una colaboración entre las administraciones y el Colegio de Ingenieros de Caminos, que integra a los profesionales que se enfrentan a diario con la realidad. Las reuniones servirían para planificar soluciones a largo plazo, de forma que si ahora no hay dinero para ejecutar obra, quizás sea el momento de trabajar en la planificación de los proyectos. En Estados Unidos las consultoras dedican el mismo tiempo a planificar el proyecto que lo que tarda en ejecutarse la obra, mientras que en Cantabria el tiempo puede ser de tres semanas.

–¿A cuánto ascienden de media los sobrecostes de una obra?

–Hemos llegado a ver proyectos en los que se ha ofertado el hormigón a 18 euros el metro cúbico cuando su precio real es de 50 euros, es decir, hay muchas ofertas inviables, pero no hay transparencia para conocer el precio final del proyecto. Antes, en el contrato se contaba con un 10% para imprevistos que surgieran, pero ese concepto se ha eliminado.

No importa acreditar experiencia, equipo técnico, medios o sellos de calidad

–¿Quiénes son los más impagados?

–Las construcciones dejan cadáveres a su paso: las subcontratas, desde excavadoras, montajes, hormigoneras, derribo... hasta el restaurante donde comen los operarios. Son los grandes impagados. Cuando no llega el dinero, las empresas llegan a acuerdos de quitas y se firman bajas de un 50%. Se aceptan porque saben que es eso o nada. El trabajo que desempeñamos es básico para la sociedad de cara al funcionamiento de sistemas de transporte, saneamientos, abastecimientos de agua... La sociedad no lo tiene en cuenta y por eso, el problema de las bajas temerarias afecta a todos.

–¿Cómo se puede ejercer un control sobre el presupuesto?

–El Ayuntamiento de Bezana licita los concursos con una fórmula para que la parte económica solo permita una baja máxima de un 14%. También introduce criterios para adjudicar trabajos más allá del coste, como mejoras técnicas. Este es el camino que deberíamos tomar en la región y un ejemplo a seguir.

Fuente: eldiariomontanes.es

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